Construcción 39: Ventana con rejas (2)

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En la primera parte he mostrado la apertura de una ventana en el muro de la cantina. Ahora es el momento de completar su construcción.
Primero será necesario realizar las rejas que la cerrarán.
Me pongo a trabajar con el alambre como ya hice en otras ocasiones, aunque esta vez voy acoplando las dos técnicas usadas hasta ahora.
En la cancela monté las barras enrollando horizontales sobre verticales, sin dar ni un golpe.
En la prisión, por contrario, entrelacé las barras hasta formar una cuadrícula regular para luego golpearla con el martillo.
Ahora moldearé primero todas las barras verticales creando un aro en su centro que seguidamente golpearè con el martillo. Luego insertaré la barra horizontal y recortaré las otras para ajustarlas a la apertura.


La estructura obtenida no es muy estable y la posición de las barras se altera a cada mínimo movimiento. Soluciono el problema echándoles un poco de cola spray y dejándolas secar.


Ahora puedo abrir en el muro una serie de agujeros correspondientes con las barras y colocar la reja en su sitio.


El pequeño arco de ladrillos que cerrará la ventana aún no ha sido barnizado. Ya que va a coincidir en altura con las bóvedas, decido juntarlo a éstas para que no se note demasiado el corte entre las dos piezas.
Así que el paso siguiente será su unión a las bóvedas de la cantina y su barnizado.



Otra serie de agujeros acogerá las extremidades superiores de la reja.
Ahí va una serie de fotos hechas durante una prueba de montaje.


Hay más detalles que tendré que arreglar antes del cierre de las bóvedas, pero creo que ya la construcción de la ventana se pueda considerar terminada.



Costruzione 142: Volta a crociera ogivale (2) - le vele

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Come ho già scritto nel primo post dedicato alla volta di copertura del loggiato, il mio modo di procedere è piuttosto intuitivo, senza troppe misurazioni e calcoli preventivi.
Questo a volte comporta qualche piccolo problema e mi obbliga ad andare per tentativi, adattando di volta in volta gli elementi già costruiti per ottenere il risultato desiderato. Questo caso non fa eccezione.
 
Le vele (ovvero i triangoli che compongono la superficie della volta) poggiano per due lati sopra l'estradosso delle costole, mentre il terzo lato si inserisce sulla rispettiva arcata.
Le mie costole però risultano troppo alte e di conseguenza mi vedo costretto a "rivestire" le arcate laterali con una seconda fila di cunei.



Adesso che anche il perimetro del loggiato ha raggiunto l'altezza ottimale, è ora di iniziare la costruzione delle vele.
Dopo diversi tentativi (falliti) di usare come supporto dei triangoli di cartoncino sagomato, ripiego sulla plastilina, adattando vari ritagli di materiale fino a formare una superficie d'appoggio uniforme e resistente.


Per il momento lavoro soltanto su tre vele, in quanto la quarta arcata perimetrale è incompleta e si presenterà leggermente diversa dalle altre.

Inizialmente ritaglio le piccole scaglie di ardesia e le appoggio semplicemente alla plastilina senza l'uso di colla. Lo spessore dei pezzi è così ridotto che incollarli tra i giunti risulterebbe complicato e creerebbe certamente sbavature sul lato interno della volta.
Anche incollare l'intero estradosso, però, si rivela alquanto arduo. Al minimo movimento l'intera composizione si altera, causando danni rimediabili solo pulendo i pezzi uno ad uno e ricominciando da capo.

Alla fine ne esco vincitore, ma solo perché così era scritto nel libro del destino.



Una volta rimossa la plastilina, unisco le tre vele e la costole in un unico pezzo, distribuendo abbondante colla sull'estradosso, questa volta senza troppi problemi.


Nel frattempo, porto avanti la costruzione del muro frontale dell'ingresso. Su questo andrà ad inserirsi la quarta arcata perimetrale, parzialmente in aggetto per compensare il fatto che l'intera facciata si trova in posizione più arretrata rispetto ai pilastri.



In questo modo, la superficie coperta dalla volta è perfettamente quadrata e centrata rispetto alle arcate laterali.
Inoltre, adesso il pezzo presenta una resistenza molto maggiore che mi permette di lavorare sulle costole smussando gli spigoli con il rullo abrasivo del Dremel.


La costruzione del quarto spicchio e la rifinitura con il cemento completano la struttura della volta, che per il momento rimane appoggiata alle arcate in attesa della chiusura definitiva del loggiato.






MATERIALI:
ardesia, colla bianca, colla da contatto, boiacca di cemento
STRUMENTI:
tenaglie, pinzette, carta abrasiva, seghetto, Dremel, plastilina, pennello, spugnetta
MISURE (in cm):




Construcción 38: La despensa

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Hace un año exacto, en unos puestos de Navidad, compraba unos accesorios que sabía me servirían para decorar el interior de la Domus.
Algunos de ellos ya los usé, por ejemplo los toneles para el vino. Otros aún esperan su momento encerrados en las bolsitas.
Entre éstos se encuentran una serie de ánforas de terracotta que había seleccionado con mucha atención entre las que estaban espuestas. De hecho, la mayoría de las miniaturas a la venta presentaban medidas incompatibles con los de la Domus, siendo ésta realizada a escala de 1:50. Todo es mucho más pequeño de lo que parece en las fotos, y quien ha tenido la oportunidad de verla en vivo ha quedado sorprendido por su reducido tamaño.

Pero a lo que iba, he seleccionado algunas ánforas de diferentes formas con la idea de crear un rincón despensa en el sótano. Aquí, lejos de la luz y de las temperaturas externas, se pueden almacenar los alimentos de la casa u otros productos destinados al comercio (no olvidemos que nos encontramos en una ciudad de mar y que los dueños seguramente llevan alguna actividad comercial y quizás posean sus propios navíos).

Tras haber elegido cual sería en rincón más adecuado, hice algunas pruebas y cogido por el entusiasmo disparé varias fotos. Ahí van las mejores:


Como ya dije sólo se trata de pruebas y la estructura de la cantina todavía aparece incompleta, pero la luz era realmente irrepetible y decidí publicarlas igualmente.
Pero ahora vayamos a ver la efectiva construcción de la despensa.

Primero hay que crear las tapaderas para las ánforas, y opto por el uso de materiales distintos para los dos diferentes modelos. Los jarrones grandes serán cerradas por tapaderas redondas hechas con el Das, usando recortes de material seco, mientras las ánforas pequeñas tendrán verdaderos tapones de corcho.


Luego, con el cañamo ya usado para la celda, cubro la porción de suelo en la que pondré las ánforas, esta vez colocadas en la clásica disposición que se usaba antiguamente en los barcos para ahorrar espacio.


El trabajo parece ya terminado, pero en realidad lo más difícil comienza ahora.
Dentro de la Domus mingún elemento puede quedar suelto, ya que en caso de golpes o transportes, una vez que la estructura esté cerrada, sería imposible remediar a cualquier desperfecto.
Así que las ánforas deberán ser pegadas una a una, cuidando que la cola quede oculta. Los principales puntos de observación para ver la despensa son el tercer arco de la pared de fondo y el túnel subterráneo. Sin embargo, ese rincón será parcialmente visible también desde otras aperturas, incluída la ventana con rejas.


Tras haberlas apartado sin alterar su posición, vuelvo a colocar las jarras echando gotas de cola en las partes menos visibles y limpiando los excesos. Para asegurarme que la composición quede bien fija echo también un poco de cola spray, obteniendo un accidental efecto telaraña.
Su duración es muy limitada, pero resulta interesante y me da tiempo de hacer algunas fotos.



A estas alturas ya creo que la obra esté terminada y estoy a punto de dedicarme a otro elemento, pero un movimiento fugaz llama mi atención hacia las ánforas... Me acerco a la puerta lateral para echar un vistazo al interior, y ésto es lo que veo:


Debería imaginarlo. ¿Cómo podría pasar desapercibida una despensa tan rica en un edificio aún sin terminar? De algún modo tendré que solucionar todo ésto.
Si por lo menos hubiera algún gato por aquí...