[ESP] Construcción 42: Escalera de ladrillos (4) y cierre de la cantina

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Lo que vais a leer será el último post dedicado a la construcción de los ambientes subterráneos. Después de un año y medio desde el comienzo de la obra ha llegado el momento de colocar las bóvedas y dar por terminadas la bodega, la despensa, la celda y todo lo que se encuentra en este sótano.

Las bóvedas y los arcos que cubren parte de los ambientes están ya montados y listos para ser colocados de forma definitiva. La otra mitad se encuentra todavía dividida en tres partes debido a su forma compleja, y la primera tarea de esta última fase del trabajo será la de juntar las piezas en un único bloque.
Es una operación que ya he efectuado con la primera mitad, así que no voy a explicarlo todo en los detalles. El único problema podría estar representado por uno de los arcos de piedra que ya está pegado a los pilares, por lo tanto los posibles retoques tendrán que ser efectuados después del montaje. 


Los subterráneos de la Domus basicamente están organizados en dos ambientes principales: uno más estrecho y alargado que desde la escalera y la cisterna lleva hasta una abertura lateral rodeando la celda del calabozo; Otro más amplio y regular, cubierto por seis bóvedas de arista que apoyan sobre dos cortas columnas de piedra y que incluye la bodega y la despensa. Al fondo de esta sala se abre un pequeño pasillo enbovedado cerrado por una cancela de hierro, mientras en el lado opuesto, inmediatamente debajo de la bóveda, se encuentra la ventana arqueada y protegida por vallas.

Además de estos ambientes, hay otro espacio ocupado por el aljibe (que también podría ser una nevera) y por la escalera que sube a la planta baja, ambos cubiertos por bóvedas de cañón.
Precisamente la cubierta de la escalera aún necesita de algún pequeño arreglo antes de ser terminada. De hecho aquí hay un problema: los ladrillos de los que está formado el arco de la puerta, construida en las primeras fases de la obra, no encajan perfectamente con los de la bóveda. Ésto no podría (o no debería) ocurrir en una obra real, donde la bóveda estaría construida directamente en el lugar. Yo, al revés, la he ido construyendo a parte para seguir trabajando de forma más cómoda en la escalera, y evidentemente los nuevos ladrillos tenían un tamaño ligeramente diferente.
Una vez detectado el problema y analizadas las posibles soluciones, me tomo una buena "licencia poética" y pego las dos piezas directamente con el das, aprovechando de la temporal ausencia del jefe...



Pero antes que el material se seque por completo, vuelvo a remover la bóveda. La escalera aún no está terminada y todavía deberá ser pulida, rellenadas las juntas y barnizada, así que la bóveda, aunque esté lista, deberá quedar removible por un tiempo.


La vuelvo a poner en su sitio cuando el das ya está seco y procedo al pulido interno del arco para eliminar las sobras de material y restaurar el perfil del arco.


Para proteger la escalera del polvo la forro con un recorte de papel de cocina, presionando un poco para que coja la forma de la escalera y no se mueva. Una vez más estoy ensuciando de polvo las zonas ya terminadas, y me tocará volver a dejarlos bien limpios.
Cuando esté trabajando en los pisos superiores tendré que estudiar un sistema para evitar que el polvo se cuele en la cantina, ya que una vez cerrada sería imposible limpiarla bien. Por ahora resuelvo usando la aspiradora eléctrica, aparatosa y ruidosa pero eficaz.




Acabadas las operaciones de limpieza, estoy preparado para cerrar la primera mitad del sótano. Las bóvedas recién montadas las instalaré en un segundo momento, tras haber dado el último toque a la escalera.


En los puntos de apoyo de los arcos echo un poco de masilla. Hasta ahora sólo la había usado en las estructuras de hormigón por su consistencia, que permite rellenar huecos y dar más resistencia a todo el conjunto.
Así que esta vez ya no hay marcha atrás, una vez colocadas las bóvedas, no se pueden volver a despegar.


Último toque: un poco de cola blanca para sellar el perímetro de las bóvedas, y luego reposo durante un par de días bajo unos 4 kilos de peso.





[ESP] Construcción 41: Iluminación eléctrica de la cantina

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Como decía en el anterior post, uno de los primeros cambios aportados a los subterráneos antes del cierre definitivo de las bóvedas, es la sustitución de las antorchas. Desde hace tiempo estaba barajando la posibilidad de realizar una verdadera instalación eléctrica que me permitiera iluminar el interior como si las antorchas estuvieran encendidas.

En principio me pareció una tarea muy difícil de realizar, ya que me obligaría a actuar no sólo sobre las antorchas instaladas, sino también sobre las paredes y las estructuras de hormigón, con consiguiente producción de polvo (la prisión y la despensa ya están acabadas y decoradas).
Además me harían falta unas bombillas de tamaño muy diminuto para no estropear la estética de los ambientes.

Ya era la mitad de diciembre y estábamos en época navideña, así que no era difícil encontrar las típicas bombillitas de colores intermitentes que se suelen colocar en las ventanas y en los balcones. Sin embargo éstas no eran lo que yo quería, necesitaba algo más discreto que pudiera imitar la llama de una antorcha.
La iluminación de los belenes, a veces muy bien conseguida, era lo que tenía que mirar. ¡Lástima que yo de este tema no conociera nada de nada!

Tras averiguar por internet que existían toda una serie de micro-lámparas y leds expresamente diseñados para los pesebres, decidí echar un vistazo a una tienda en la cual ya había comprado algunos accesorios (que veremos más adelante) y que está especializada en miniaturas artísticas, casas de muñecas y todo lo necesario para el belén. Se encuentra en el interior de la alcaicería de Granada, o sea lo que en època medieval era el bazár de la ciudad. Aún mantiene el aspecto típico de un suq árabe, aunque ya no tiene nada de antiguo, siendo principalmente una atracción para turistas en busca de souvenirs (aquí la página web de la tienda).

Convencido por su pequeño tamaño, compré 4 leds de 4mm.
El dueño de la tienda me explicó gentilmente como instalarlos, ya que me vio un poco perdido, y fui aliviado al enterarme que no me hacían falta temporizadores, reductores u otros aparatos. Las bombillas, que incluyen una micro-resistencia y un tramo de cable, se conectan directamente a la línea eléctrica a través de una bornera y un simple interruptor, y su luz está estudiada expresamente para imitar la de las antorchas en los belenes. ¿Qué más podía pedir?

Lo más complicado era la puesta en obra en la Domus. Quería instalar las lámparas de manera que su luz quedase inmediatamente por encima de las antorchas, y para hacer ésto necesitaba atravesar el muro de cemento.
Otro problema estaba representado por el acceso a las bombillas, que deberían ser alcanzables para ser removidas en caso de avería o mal funcionamiento.

El primer agujero lo abrí con el Dremel encima de la antorcha que se encuentra tras las dos columnas y no presentó problemas, ya que aquel muro era lo que quedaba de la primera estructura de hormigón, sustituida casi por entero por su baja calidad.
A pesar de su consistencia resultó fácil de taladrar y el polvo salió todo al exterior evitando posibles desastres.
Una vez verificado que el agujero era suficientemente amplio para permitir el paso de la lámpara, conecté los cables a la toma de la luz y efectué una primera prueba de encendido en la total oscuridad.


El efecto general me gustó, aunque la bombilla que sale de la pared no me convencía demasiado.
Entonces me acordé de un tutorial encontrado en la red cuando estaba buscando informaciones sobre la iluminación de los pesebres. Es un método simple para construir antorchas de pared usando micro-leds del tipo que yo tenía. Hacerlas de esta forma significaba eliminar las que ya estaban montadas, pero el resultado podía merecer la pena, así que decidí intentarlo...

Esta vez me tocaba trabajar en las antorchas puestas en la parte trasera de la cantina, y la perforación de los muros, como sospechaba, era bastante más difícil. Será suficiente decir que en un momento dado aparté el Dremel y seguí trabajando con el taladro de verdad, el que uso para los muros de casa.
Al asomar de la broca en el lado interno de la pared, algunos ladrillos cayeron de su sitio, pero por suerte el taladro tiene control de velocidad y eso me permitió evitar daños mayores. El polvo, sin embargo, no pude evitarlo.

Debajo de la bombilla inserté la pequeña pieza metálica de la vieja antorcha (a la cual ensanché el agujero central) y volví a montarlo todo, arreglando como pude los desperfectos en la pared. El resultado lo pueden ver a continuación.


En un primer momento coloqué también una de las otras antorchas en posición horizontal. Esto porqué, junto con la primera, es la de más difícil alcance desde el exterior.
Sin embargo resulta extraño que las dos bombillas estén colocadas de forma diferente, así que al final monté las dos en la misma posición, con la única diferencia que la más lejana del fondo no está agarrada a la pared con cola.
En caso de sustitución será necesario remover los soportes, sacar el plato metálico y recuperar la bombilla tirando del cable.
En los dos laterales que en el futuro hospedarán el subsuelo de las calles, los cables alcanzarán el borde exterior pasando por tubos de plástico que deberían permitir su extracción sin demasiados problemas. Por esta razón la única bombilla que mantendrá la posición horizontal por encima de la antorcha será la primera.
En aquel caso sería imposible insertar un tubo al nivel correcto, ya que por debajo de la calle principal discurrirá... No, bueno, no adelantemos demasiado, por hoy ya es suficiente.

Aquí van las últimas fotos:


Y ahora ya sí que la construcción del subterráneo está terminada. Es hora de colocar las bóvedas y de empezar a subir...



Costruzione 193: Il cucinino (1) - camino e lavabo in marmo

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Come ho già mostrato, al piano nobile della Domus sarà presente un vano di servizio destinato ad uso cucina. Non si tratta della cucina vera e propria, che sarà situata ad un piano più alto, ma di una sorta di anticamera per le vivande destinate ai commensali riuniti nel salone principale.
Potrebbe rendersi necessario riscaldare i cibi, lavarli, oppure dare gli ultimi ritocchi alle portate prima di presentarle in sala. Per questo motivo il cucinino è dotato di un camino a legna e di un piccolo lavabo.

Il camino si trova in posizione d'angolo, addossato alla parete che separa il vano di servizio dalla stanza principale e che sul lato opposto ospita il grande camino del salone. Nonostante questa vicinanza, le due canne fumarie procederanno ben distinte, per unirsi (forse) in prossimità del solaio.


Il camino della cucina è ovviamente di dimensioni nettamente inferiori a quello del salone e non presenta particolari decorazioni se non nella forma leggermente ricurva dell'unico piedritto visibile (sul lato sinistro è la parete in mattoni a fungere da appoggio per l'architrave).

Innalzando il tramezzo in mattoni inserisco già uno degli stipiti in pietra della porticina d'accesso per la saletta d'angolo. Uso molti diminutivi per descrivere questi ambienti perché in effetti si tratta di vani piuttosto piccoli. Nonostante questo saranno perfettamente funzionali ai loro scopi e presentano una notevole altezza tra pavimento e solaio, motivo per cui il cucinino sarà diviso in altezza da un soppalco interno accessibile tramite una scala a pioli. Ma per ora non voglio "spoilerare" troppo su quello che sarà l'aspetto definitivo della stanza, perciò torniamo con i piedi per terra (o meglio, sul pavimento in cotto).


Raggiunta l'altezza sufficiente, inserisco la mensola destra e l'architrave del camino, che già incomincia ad avere un aspetto più riconoscibile. Anche il muro interno va crescendo poco a poco, in questo caso con i soliti blocchi di ardesia. Questi vengono sostituiti da pietre più dure solo in corrispondenza del perimetro della torre, tramite la quale un'altra porta darà accesso alla cucina sul lato opposto a quella della saletta.

Lo spazio libero tra questa seconda porta e la finestra verrà occupato dal lavabo.
Come già detto, niente acqua corrente nel XIV secolo, ma solo un ripiano in pietra con un bacile forato al centro per la raccolta dei liquidi, che verranno poi evacuati con l'uso di un secchio, probabilmente dalla stessa finestra. Ora acquista decisamente più senso la presenza del canale di scolo nel vicolo sottostante, vero?


La realizzazione del lavabo inizia in sordina come una semplice prova. Volevo testare la possibilità di lavorare il marmo grigio con le nuove mini-frese acquistate per il Dremel, e quando mi sono reso conto che stavo completando il pezzo al primo colpo, la struttura principale era già quasi finita senza che avessi scattato neppure una foto!


La naturalezza con cui ho potuto realizzare questo elemento è data probabilmente dal fatto che ne ho sempre visto uno simile a casa mia. L'edificio è stato costruito negli anni '20 quando ancora gli appartamenti erano dotati di lavandino in marmo, cucina in muratura e vasca da bagno in ghisa "di serie".
Una volta bagnato il colore si scurisce, e nella foto in alto a destra il lavello è ancora bagnato, creando un effetto molto realistico. Con una pennellata di smalto per unghie potrei rendere rendere quest'effetto permanente.

C'è da dire che per una casa medievale il suo aspetto è forse un po' moderno, soprattutto per via della forma squadrata, ma si sa che nella costruzione della Domus sono state usate conoscenze e tecniche all'avanguardia per l'epoca...

In corrispondenza con il lavandino, al quale ho poi aggiunto tre "piedini" anch'essi in marmo grigio, la parete presenterà una scaffalatura in pietra (che in queste immagini è ancora del tutto provvisoria). Accanto, il vano finestra permette di ampliare un po' lo spazio utile all'interno della stanza.


Il cucinino va prendendo forma lentamente, ma ancora mancano molti elementi, come ad esempio il coperchio della botola, le porte, il muro perimetrale con la finestra... bisogna che i costruttori si diano da fare, altrimenti si va avanti a pane e acqua. Forza, sfaticati!


MATERIALI:
ardesia, mattoni, marmo grigio, colla bianca
STRUMENTI:
tenaglie, pinzette, carta abrasiva, seghetto, Dremel con frese diamantate e disco da taglio
MISURE (in cm):
lavandino: 2,2 x 1,2 x 0,8;
gambe: altezza 0,7; spessore 0,25.