Costruzione 234: Murature del sottotetto (2) - mensole e finestre dell'essiccatoio

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Un paio di post fa avevo mostrato il completamento della muratura esterna del piano nobile, avvertendo però che a causa di un errore di progettazione mi sarei visto obbligato a disfarla quasi del tutto. Ebbene, siamo arrivati al fatidico momento della demolizione.

Devo ridurre la distanza tra le mensole del tetto e per farlo sarò costretto a smontare le ultime tre file di pietre. Nonostante la maggior parte del lavoro vada sicuramente persa, cercherò di mantenere almeno il profilo delle tre finestre con i rispettivi architravi. Per fortuna, durante il riempimento dei muri mi sono limitato a raggiungere il livello del solaio senza 'incementare' anche il paramento esterno.


Ed ecco come appare lo spigolo della Domus dopo le picconate:


Ho potuto effettivamente salvare i pezzi che incorniciano le finestre, ma li ho dovuti comunque rimuovere per pareggiare le superfici ed eliminare i resti di colla.

Non mi dilungherò oltre a descrivere il lavoro di ricostruzione perché in fondo è quasi la copia di quanto già descritto nella prima parte. Non trovando la bacchetta magica (chissà dove l'ho lasciata!), mi limiterò a schioccare le dita.
E come per incanto...



Il cambio di luce, sfortunatamente, tradisce il fatto che per rimontare tutto ci è voluta l'intera giornata.
Pazienza, io ci ho provato.
Ah, ma mancano ancora le mensole! Allora facciamo passare ancora qualche ora... (Snatch)
Eccole!



Bene, direi che ci siamo.

Completata la muratura, non resta che occuparsi delle finestre, i cui architravi non sono ancora incollati perché manca un elemento essenziale per evitare che la soffitta si trasformi in una piccionaia: le grate metalliche.

La materia prima in questo caso è una vecchia griglia di ferro recuperata in un cantiere. Opportunamente ritagliata si trasformerà in tre fantastiche inferriate!



Dopo aver effettuato una serie di fori sul davanzale della prima finestra, vernicio la grata con uno smalto trasparente che spero la protegga dall'umidità. Anche perché se la ruggine si estende ancora, tra qualche anno delle mie inferriate non resterà che polvere...



Poi, dopo avere intinto le estremità nella colla, la incastro al suo posto e monto definitivamente l'architrave.



Ecco fatto!
Ripeto l'operazione anche con le altre due finestre e scatto qualche foto a futura memoria (visto che non ne faccio mai...)








In realtà non sempre mi ricordo di fare le foto nel momento giusto. Soprattutto quando sto affrontando un elemento particolarmente impegnativo, tendo a dimenticarmene. E a breve ve ne darò la prova.

Intanto, eccovi altri scatti per osservare meglio la struttura dall'alto...




...e qualche foto puramente celebrativa scattata con quella luce che mi piace tanto, appena pochi minuti prima del tramonto.







E allora, cosa manca per dare per terminata la muratura del sottotetto?


A parte qualche pietruzza qua e là lungo il perimetro interno, l'unica cosa che manca ancora sono gli archetti di chiusura dei vani finestra, che ho intenzione di costruire con i mattoncini.
E qui casca l'asino, perché dopo un primo e non troppo convinto approccio (vedi foto in basso) che prevedeva la costruzione dell'arco in due pezzi a causa della forma parzialmente svasata dei vani, mi rendo conto che l'archetto esterno va a cozzare contro la trave 'dormiente' che dovrò inserire lungo il perimetro.


Come ho accennato prima, nei momenti difficili dimentico di scattare foto pensando che "in fondo è solo una prova, poi le faccio!". Il risultato è che non ho scatti intermedi della realizzazione di questi archetti e per vederli in posa devo fare un piccolo salto in avanti e mostrarvi l'aspetto della muratura durante la posa delle travi del tetto.
Non guardatele troppo, che di quello ne parliamo un'altra volta!





MATERIALI:
ardesia, marmo, mattoni, rete metallica, colla bianca, smalto trasparente
STRUMENTI:
tenaglie, pinzette, forbici, carta abrasiva, seghetto, Dremel con punta diamantata, pennello, cartoncino



[ESP] Construcción 112: Virgen de madera (2) - dorado y barnizado

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Como expliqué en la primera parte, la idea de hacer una talla religiosa nace principalmente de la búsqueda de algo para insertar en la hornacina de la entrada. Sin embargo hay también una razón más "técnica" que me lleva a esta elección: desde hace tiempo estoy estudiando la posibilidad de realizar algún elemento dorado, posiblemente siguiendo la técnica tradicional del dorado con hoja de oro.


Podría parecer algo excesivo, al fin y al cabo estamos hablando de elementos accesorios y un tratamiento de este tipo complicaría inutilmente el trabajo. En realidad por mi parte se trata simplemente del intento de aprovechar la relación con una persona que se dedica a esta actividad de toda la vida y que estaría dispuesta a participar en mi proyecto (aunque nunca lo haya visto).
En el fondo estoy convencido de que las cosas no ocurran nunca por casualidad y que nosotros mismos "llamamos" las situaciones en las cuales nos encontramos, sean estas buenas o malas. Es nuestra responsabilidad aprovecharlas de la mejor manera.
Bueno, dejemos a un lado la filosofía y volvamos a lo nuestro.

Dentro de una domus medieval no son muchos los elementos que se pueden prestar a ser dorados: nada de marcos, espejos, decoraciones lujosas... sería muy diferente si estuviera construyendo una iglesia o un edificio barroco, pero no es este el caso.
Pero las imágenes sagradas presentan a menudo partes doradas, cuyo material precioso añade valor económico e impacto emocional a la obra.

Mi Virgen con niño ya está lista para ser acabada con el color, así que empezaré por e dorado de la capa.
Aunque tenga a disposición algunas hojas de oro (que trataré de utilizar en futuro) me decido por un dorado menos tradicional que pueda realizarse con el pincel.
Me volverá útil un poco de purpurina que me dejó Manolo "el dorador" de su taller, mezclando una pequeña cantidad de polvo con unas gotas de alcohol.


La aplicación de la capa dorada es cosa de pocos segundos. La superficie que debo barnizar es tan pequeña que ahora mi intención inicial de llevarla a cabo con hoja de oro me resulta casi ridícula.


Una vez seca la purpurina es el turno del color a tempera: azul para la ropa de la Virgen, rojo para la del niño, luego un rosa diluido para las caras (que se vuelve moreno en la madera) y unos toques de negro en algunos puntos.


En un primer momento repaso con un rotulador negro también la corona para rebajar su perfil, pero posteriormente eliminaré este retoque.
Por lo que se refiere a las caras, no me atrevo a dibujar los rasgos, que a este tamaño podrían resultar grotescos. El ojo no necesita tantos detalles, para poder visualizar una cara son suficientes dos puntitos en lugar de los ojos.



Añadiré una última consideración que nada tiene que ver con la realización de la figura (¿o quizás sí?): el buen Costantinus, que ya desde hace tiempo sufre de graves trastornos de personalidad, además de afirmar que ve la Virgen y oye su voz, hace unos días que no se presenta al trabajo.
Después de preguntar a sus compañeros, que no estuvieron en grado de decirme nada que ya no supiera, fui a mirar las grabaciones de las cámaras de la última semana y ésto fue lo que encontré:


No tengo ni idea de qué es ese aparato, pero sin duda no se trata de la Virgen María. De momento no hablaré del tema con nadie, ni mucho menos con la señora de la casa. Si sospechara aunque solo por un instante que la obra pueda estar bajo la influencia del Maligno, sería capaz de mandar a la mierda el proyecto, y a estas alturas preferiría evitarlo...


MATERIALES:
purpurina, temperas, rotulador negro
HERRAMIENTAS:
pinzas, pincel
MEDIDAS (en cm):
altura (incluyendo la corona): 1,9
base: 0,5 x 0,6



[ESP] Construcción 111: Entresuelo (3) - barnizado y montaje

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Ha llegado la hora de terminar la construcción del entramado de madera y seguir adelante con el cierre del almacén.


La estructura de vigas, viguetas y tablas ya está montada en una única pieza con la excepción de la escalera, que voy a colocar en un segundo momento. Solo queda el barnizado, que llevaré a cabo con el esmalte transparente.


Después de haber repasado bien todas las superficies con la brocha, incluso en las partes menos accesibles, dejo secar las piezas en un lugar bien aireado durante un par de días, hasta que el barniz esté absorbido por completo.
A continuación, puedo pasar al montaje final.


Aprovecho esta ocasión para hacer una última limpieza y "pulir" el suelo del almacén con el dorso de la uña (tengo que conseguir una herramienta más adecuada para este tipo de trabajo).
Luego, pego la columna a su base, verificando que su posición sea perfectamente vertical y que coincida con el hueco del entresuelo. Por último inserto el mismo entresuelo sin el uso de cola, encajando las vigas y las viguetas en los espacios abiertos anteriormente en las paredes.


Ahora es el turno de la escalera, mojada en la cola respectivamente en las extremidades superiores e inferiores de los montantes. Su colocación es un trabajo de precisión que llevo a cabo con las pinzas, ya que con la mano no podría alcanzar el interior del almacén. Lo difícil es colocarla directamente en su posición definitiva sin ensuciar el suelo o el entramado con la cola.
En este caso la operación tiene éxito, aunque por la tensión me ha salido la foto un poquito movida.


Salvo el añadido posterior de algún otro accesorio, la construcción de la planta baja del almacén termina aquí, y éste es su aspecto final:



MATERIALES:
madera, cola de contacto, cola blanca, esmalte transparente para madera
HERRAMIENTAS:
pinzas, brocha, uña